La información proporcionada en este sitio web tiene una finalidad exclusivamente informativa y educativa. En ningún caso debe interpretarse como asesoramiento legal, fiscal o financiero. Ante cualquier decisión crítica de negocio, contacta siempre con un profesional colegiado o certificado.
La calculadora funciona con dos valores. En «Coste de la Inversión» debes introducir todo lo que hayas tenido que gastar para realizar la operación: precio de compra, comisiones, gastos de preparación o cualquier otro coste asociado. En «Ingresos Obtenidos» debes indicar el importe total que recuperas a lo largo de la operación, incluyendo también el capital que se devuelve. Si ya tienes calculado el beneficio neto, recuerda añadirle de nuevo el coste de la inversión antes de introducir la cantidad.
Después, pulsa «Calcular ROI». Por ejemplo, si inviertes 1.000 € y al finalizar recibes 1.500 €, habrás obtenido 500 € de beneficio. El ROI será del 50 % y el multiplicador, de 1,50×.
También puedes comprobar cómo cambia el resultado según los ingresos. Con una inversión de 1.000 € y unos ingresos de 1.000 €, el ROI será del 0 %: recuperar exactamente lo invertido significa no perder dinero, pero tampoco obtener beneficio. Si los ingresos bajan a 800 €, el resultado será un ROI del -20 % y un multiplicador de 0,80×, que aparecerá en rojo.
Veamos otro ejemplo teniendo en cuenta todos los gastos. Imagina que realizas una campaña con 800 € destinados a publicidad y otros 200 € para diseño, y que finalmente genera 1.500 € en ventas. El coste real de la inversión es de 1.000 €, por lo que esos son los datos que debes introducir junto con los 1.500 € obtenidos. El resultado será un ROI del 50 %. Si solo contabilizas los 800 € de publicidad y dejas fuera los 200 € de diseño, el cálculo mostraría un ROI del 87,5 %, una cifra que sobreestima la rentabilidad. Por eso, ante un ROI especialmente alto, conviene comprobar primero que todos los costes estén incluidos.