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Inviertes 1.000 € y, pasado un tiempo, recuperas 1.500 €. Si dices que has ganado 1.500 €, te equivocas: mil son tuyos, y la ganancia real son 500 €, un 50 % sobre lo puesto. Ese porcentaje es el ROI, el retorno de la inversión, y es la respuesta más usada a la pregunta de si una operación ha rentado. En este post vemos cómo se calcula, cómo se leen sus tres cifras y en qué casos conviene mirar algo más que el porcentaje.
Los ejemplos usan cantidades redondas para que se vea la operación. No llevan impuestos ni costes financieros: en la casilla del coste iría todo lo que desembolsas, y en la de ingresos, todo lo que recibes de vuelta. A lo largo del post distinguimos dos cosas que suelen mezclarse: el dinero que ganas, el beneficio, y la proporción que representa sobre lo invertido, el ROI. La calculadora devuelve las dos, y esa diferencia explica buena parte de los malentendidos con esta métrica.
- Qué es el ROI y cómo se calcula
- Leer el resultado: positivo, cero y negativo
- Lo que el ROI no te dice
- Cuándo sí conviene usar el ROI
- Cuatro avisos al usar el ROI
- Cómo usar la calculadora de ROI
- Preguntas frecuentes
- ¿Qué es el multiplicador que muestra la calculadora?
- ¿Qué diferencia hay entre el ROI, el payback y el VAN?
- ¿Un ROI negativo siempre significa que he perdido dinero?
- ¿Sirve el ROI para comparar una inversión de un año con otra de cinco?
- ¿Qué ROI se considera bueno?
Qué es el ROI y cómo se calcula
El ROI compara lo que ganas con lo que pones. La cuenta es esta: ROI (%) = (beneficio ÷ coste) × 100. El beneficio es lo que recibes menos lo que invertiste. Con 1.000 € puestos y 1.500 € recibidos, el beneficio son 500 € y el ROI, del 50 %: por cada euro invertido has ganado 50 céntimos, y además has recuperado tu euro.
Conviene aclarar una cosa antes de seguir: este ROI es el de toda la operación, sin periodo. No lleva un año detrás, como sí lo llevan otras rentabilidades. Cuando alguien te dice «un 12 %», la pregunta siguiente es el plazo: el mismo porcentaje en un mes o en tres años no se parece en nada.
La calculadora muestra el resultado en tres cifras, y conviene leerlas juntas. El beneficio neto (500 €) dice cuánto has ganado. El ROI (50 %) lo expresa en proporción a lo invertido. El multiplicador (1,50×) lo mira desde lo que recibes: por cada euro puesto te vuelven 1,50 €.
El multiplicador se relaciona con el ROI de forma directa: multiplicador = 1 + (ROI ÷ 100). Con un 50 % da 1,50×, y si el resultado fuera negativo, esa cifra bajaría de uno, porque recibirías menos de lo que diste.
Leer el resultado: positivo, cero y negativo
Con el mismo coste cambia todo según lo que vuelva. Tres casos sobre una inversión de 5.000 €:
| Coste | Recibes | Beneficio | ROI | Multiplicador |
|---|---|---|---|---|
| 5.000 € | 6.000 € | 1.000 € | 20 % | 1,20× |
| 5.000 € | 5.000 € | 0 € | 0 % | 1,00× |
| 5.000 € | 4.000 € | -1.000 € | -20 % | 0,80× |
El primer caso es el esperable: 20 céntimos por cada euro. El segundo es el que más despista: recuperar justo lo puesto no es ganar, es empatar, y el ROI se queda en 0 %. El tercero pierde 20 céntimos por euro, y la calculadora lo pinta en rojo. Con un vistazo sabes si la operación sumó, empató o restó.
Que el ROI sea un porcentaje tiene otra consecuencia: no dice cuánto has ganado, solo cuánto por cada euro. Un 50 % sobre 1.000 € son 500 €; el mismo 50 % sobre 10.000 € son 5.000 €. Para decidir hacen falta las dos lecturas:
| Coste | Recibes | Beneficio | ROI |
|---|---|---|---|
| 1.000 € | 1.500 € | 500 € | 50 % |
| 10.000 € | 15.000 € | 5.000 € | 50 % |
El porcentaje sirve para comparar en proporción; el beneficio en euros dice si el resultado te sirve. La calculadora da los dos, además del multiplicador, y por eso la lectura completa usa las tres casillas y no se queda con la del medio.
Lo que el ROI no te dice
El ROI no lleva calendario. Una inversión de 1.000 € que devuelve 1.500 € marca un 50 % tanto si tarda un año como cinco, y la calculadora mostrará las mismas cifras. Cuando el plazo importa, y casi siempre importa, hacen falta otras medidas: el payback dice cuándo recuperas el capital, y el análisis de inversión con VAN y TIR pone fecha al valor de cada flujo.
Los dos proyectos que viste en ese análisis lo ilustran. Sobre un coste de 6.000 €, ambos devuelven 8.000 € en cuatro años, así que los dos marcan un ROI del 33 %. Pero uno cobra 2.000 € cada año y recupera el capital en 3 años, y el otro cobra 500, 1.500, 2.500 y 3.500 € y tarda 3 años y 5 meses. El ROI es idéntico; la posición de quien invierte, no.
Tampoco distingue el riesgo. Llegar a un 50 % puede ser casi seguro o depender de que todo salga bien, y el porcentaje no lo refleja. El ROI describe un resultado, no la probabilidad de alcanzarlo, ni lo que puede pasar si las cosas van mal.
Cuándo sí conviene usar el ROI
Con eso claro, el ROI queda donde cumple: comparar operaciones del mismo horizonte y de riesgo parecido, o medir un resultado ya cerrado. Para decidir entre dos campañas de un mes con presupuesto parecido, un 30 % frente a un 12 % dice bastante: son 1.300 € frente a 1.120 € si cada una costó 1.000 €. Para saber si un equipo de 5.000 € se ha pagado solo, el ROI sobre lo que costó es una medida limpia.
La condición es usar siempre las mismas reglas: mismo plazo, el coste completo y una definición de ingresos que no cambie entre lo que comparas. Así, el ROI es una criba rápida que descarta lo que no llega a tu umbral antes de invertir tiempo en análisis más finos.
Una referencia útil es lo que habría dado dejar el dinero en la opción segura a tu alcance durante el mismo plazo. Esa cifra la eliges tú según tu contexto: sin ella, un 5 % no dice si es mucho o poco. Con ella, el ROI se convierte en la diferencia sobre lo que tenías garantizado sin mover el capital.

Cuatro avisos al usar el ROI
- Contar como ganancia la devolución del capital. Si recibes de vuelta justo lo que pusiste, el ROI es 0 %, no 100 %. Lo que supera lo invertido es beneficio; el resto es tu dinero, que regresa.
- Comparar plazos distintos sin ajustarlos. Un 50 % en un año no equivale a un 50 % en cinco. Si las operaciones no duran lo mismo, el ROI en bruto no es comparable; falta pasarlas a una base común, por ejemplo a un porcentaje anual como hace el CAGR.
- Dejar costes fuera de la casilla de inversión. El ROI sale más alto de lo real si no cuentas lo que también costó: mantenimiento, comisiones, horas de trabajo. En esa casilla va todo lo que desembolsaste, y la factura inicial es una parte del total.
- Mirar el porcentaje y olvidar el beneficio en euros. Un 50 % sobre 1.000 € son 500 €, y puede que tu objetivo fuera más alto. La calculadora muestra beneficio, porcentaje y multiplicador: los tres juntos dicen lo que el porcentaje solo no cuenta.
Cómo usar la calculadora de ROI
La calculadora pide dos datos. En «Coste de la Inversión» va lo que pones: precio, comisión, lo que cueste dejarla lista. En «Ingresos Obtenidos» va todo lo que recibes de vuelta durante la vida de la operación, incluida la devolución del capital. Si conoces el beneficio neto, súmale el coste antes de escribirlo, porque la casilla espera lo recibido, no la ganancia.
Pulsa «Calcular ROI». Con los valores de ejemplo, 1.000 € y 1.500 €, el resultado es un beneficio de 500 €, un ROI del 50 % y un multiplicador de 1,50×. Prueba a dejar los ingresos en 1.000: el ROI cae a 0 %, porque devolver lo puesto no es ganar. Déjalos en 800 y verás el -20 % en rojo, con un multiplicador de 0,80×.
Un caso con costes completos. Lanzas una campaña: 800 € de anuncios y 200 € de diseño, y te trae ventas por 1.500 €. En la calculadora escribes 1000, los dos gastos juntos, y 1500, y el ROI sale del 50 %. Si olvidas el diseño y pones solo 800, la cifra sube al 87,5 %, que no responde a la realidad, porque la casilla se quedó corta. Cuando un ROI parece demasiado bueno, lo primero que se revisa es si el coste está completo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el multiplicador que muestra la calculadora?
Es lo que recibes por cada euro invertido, contando la devolución del capital. Un multiplicador de 1,50× quiere decir que por cada euro puesto te vuelven 1,50 €: tu euro y 50 céntimos de ganancia. La relación con el ROI es directa: multiplicador = 1 + (ROI ÷ 100). Al 50 % da 1,50×, y al -20 %, 0,80×.
¿Qué diferencia hay entre el ROI, el payback y el VAN?
El ROI responde a si la operación, en su conjunto, ha dado más de lo que costó. El payback dice cuándo recuperas el capital invertido. El VAN dice cuánto vale hoy el proyecto descontando cada flujo, y la TIR, qué rentabilidad anual trae implícita. Son preguntas distintas que se complementan, y este blog las trata por separado porque cada una tiene su lectura.
¿Un ROI negativo siempre significa que he perdido dinero?
Con esta calculadora, recibir menos de lo puesto da un beneficio negativo y un ROI en rojo. Perder dinero no convierte la operación en un error sin matices: a veces deja algo que la cifra no recoge, como clientes o aprendizaje para la siguiente. Lo honesto es anotarlo aparte.
¿Sirve el ROI para comparar una inversión de un año con otra de cinco?
En bruto, no: un 50 % en un año y un 50 % en cinco no son comparables, porque la segunda mantiene tu dinero cuatro años más. Para compararlas hace falta una medida anual, como la tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR), que reparte el crecimiento total en un porcentaje por año. El ROI, tal como lo calcula esta herramienta, sirve para operaciones del mismo horizonte.
¿Qué ROI se considera bueno?
No hay una cifra universal: depende del plazo, del riesgo y de la alternativa disponible. Un 8 % en un mes puede ser muy bueno, y el mismo 8 % repartido en diez años, escaso. La referencia práctica es lo que habría dado la opción segura en el mismo tiempo: por encima de esa cifra, el ROI empieza a compensar el riesgo que asumes.
El ROI es una buena primera pregunta y una mala última. Como medida total, sin calendario y sin riesgo, sirve para ordenar y descartar, pero no decide en solitario: cuando el dinero se mueve durante años, cuándo vuelve y cuánto vale hoy pesan tanto como el porcentaje. Compruébalo con tus números en la calculadora: pon el coste real y lo que esperas recibir, y compara el ROI con el umbral que tú mismo te pongas. Y cuando el plazo empiece a importar, el siguiente paso es el análisis de inversión con VAN y TIR, que sí pone fecha al valor del dinero.