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Interés compuesto vs interés simple

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Pones 10.000 € al 5 % anual. Si el interés es simple, a los 10 años tienes 15.000 €. Si es compuesto, 16.289 €. Misma cifra de partida, mismo tipo y mismos años: 1.289 € de diferencia solo por cómo se calculan los intereses.

La distancia no se queda ahí. A 30 años pasa de 18.000 €. Aquí tienes la mecánica que separa un método del otro, dónde aparece cada uno y cómo poner tus propias cifras en la calculadora del final.

La diferencia, en dos fórmulas

El interés simple se calcula siempre sobre el capital inicial. Con 10.000 € al 5 % anual ganas 500 € cada año, y nunca más: los intereses no entran en la cuenta.

El interés compuesto hace justo lo contrario. Los intereses del año anterior pasan a formar parte del capital y el año siguiente también generan. El primer año ganas 500 €; el segundo, 525 €, porque la base ya no son 10.000 €, sino 10.500 €.

Escrito en corto:

  • Interés simple: capital final = capital × (1 + tipo × años).
  • Interés compuesto: capital final = capital × (1 + tipo) elevado a los años.

La calculadora de este post capitaliza una vez al año. Es la versión más fácil de seguir y la que deja la diferencia a la vista en la tabla del resultado.

Los mismos 10.000 € a 10, 20 y 30 años

Con 10.000 € y un 5 % anual, esto es lo que da cada método según pasan los años:

AñosInterés simpleInterés compuestoDiferencia
1015.000 €16.289 €1.289 €
2020.000 €26.533 €6.533 €
3025.000 €43.219 €18.219 €

Mira la primera columna: con interés simple, cada década suma 5.000 €. Siempre lo mismo. En la segunda, la primera década suma 6.289 €, la segunda 10.244 € y la tercera 16.686 €. Cada tramo rinde más que el anterior.

El primer año los dos métodos dan idéntico: 10.500 €. La separación arranca en el segundo, cuando el compuesto cobra intereses sobre los 500 € del primero, y son solo 25 € de diferencia. Esos 25 € acaban siendo 18.219 € tres décadas después.

Por qué la brecha se abre con el tiempo

El interés simple avanza en línea recta. El compuesto, en curva. Los primeros años la curva va casi pegada a la recta y parece que no merece la pena; a partir de la segunda década se despega y ya no hay comparación.

De ahí sale una consecuencia práctica. En plazos cortos, elegir un método u otro apenas mueve el resultado: con 10.000 € al 5 % a cinco años, la diferencia son 263 €. A 30 años son 18.219 €. El tiempo pesa mucho más que el tipo.

Por eso las operaciones largas viven del compuesto, y las cortas se conforman con el simple.

Cuánto pesa el tipo y cuánto el tiempo

Dos palancas mueven la diferencia entre los dos métodos: el tipo de interés y los años. No pesan igual. Esta tabla compara la misma inversión de 10.000 € cambiando una y dejando la otra quieta:

Tipo anualA 10 añosA 20 añosA 30 años
3 %439 €2.061 €5.273 €
5 %1.289 €6.533 €18.219 €
8 %3.589 €20.610 €66.627 €

Con el mismo plazo, subir el tipo multiplica la diferencia. Con el mismo tipo, alargar el plazo la dispara todavía más. Pasa de 439 € a un 3 % en diez años a 66.627 € a un 8 % en treinta: ni el tipo ni el tiempo, por separado, explican una cifra así.

Dónde aparece cada uno

El interés simple se queda en las operaciones cortas y en los cálculos de mora. Las letras del Tesoro se compran al descuento y devuelven el nominal al vencimiento: no hay reinversión de intereses por medio. Lo mismo pasa en algunos préstamos privados, en los recargos por demora liquidados sobre el principal y en operaciones a un solo vencimiento.

El compuesto manda en casi todo lo demás. Un depósito que reinvierte los intereses, un plan de ahorro que aporta cada mes, un fondo que acumula en lugar de repartir. También está detrás del análisis de inversión: cuando se traen flujos futuros al valor de hoy, se está usando la misma matemática, como puedes ver en el análisis de inversión con VAN y TIR.

Y aparece en los préstamos, donde juega en tu contra: el interés se calcula sobre el saldo que queda, y por eso las primeras cuotas de una hipoteca se van casi enteras en intereses. Ese otro lado del compuesto, el de la deuda que se alimenta a sí misma, está en el post sobre el interés compuesto.

Comparativa interés compuesto vs interés simple
Comparativa interés compuesto vs interés simple

Cuatro avisos al comparar los dos métodos

  • Confundir interés simple con no reinvertir. No son lo mismo. En el simple, los intereses nunca generan intereses. Si los cobras y los vuelves a meter, ya estás en compuesto, aunque el producto se anuncie como simple.
  • Esperar una diferencia proporcionada. La brecha no crece en línea recta: 263 € a cinco años, 1.289 € a diez y 18.219 € a treinta. Si comparas dos plazos, no la saques a ojo.
  • Dar por hecho que capitaliza cada mes. Esta calculadora lo hace una vez al año. Con capitalización mensual el resultado compuesto sube algo más, porque los intereses empiezan a generar antes.
  • Tomar el tipo como una promesa. La cifra la eliges tú para comparar métodos. La herramienta no está diciendo que un producto vaya a dar ese resultado.

Cómo usar la calculadora de interés simple vs compuesto

La calculadora del final pide tres datos y devuelve dos resultados a la vez:

  • Capital inicial: el dinero del que partes. Vale con 1 €, aunque los ejemplos se entienden mejor con cifras grandes.
  • Tasa de interés anual: el tipo que quieras probar, en porcentaje. Es un supuesto tuyo, no una rentabilidad asegurada.
  • Plazo en años: cuánto tiempo dejas el dinero, de 1 a 100 años.

Pulsa «Comparar Métodos» y verás el capital final y los intereses de cada método, más la diferencia entre los dos. Debajo hay un botón, «Ver Evolución Año a Año», que abre una tabla con el saldo de cada año y la distancia acumulada.

Un ejemplo para que lo veas moverse. Con 10.000 € al 3 % durante 10 años, la diferencia son 439 €. Sube el tipo al 8 % y se coloca en 3.589 €. Mismo capital y mismo plazo: el tipo decide cuánto pesa el compuesto; el tiempo decide cuándo se nota.

Preguntas frecuentes

¿Cuál de los dos da más dinero?

Con un tipo positivo, el compuesto, y va por delante desde el segundo año. La distancia se agranda con el plazo. La única forma de que el simple gane es reinvertir los intereses cobrados, y entonces ya no es simple.

¿A partir de cuántos años se nota la diferencia?

El primer año empatan: 10.000 € al 5 % dan 10.500 € con los dos métodos. A partir del segundo se separan, al principio poco. A 10 años la diferencia es de 1.289 €; a 30, de 18.219 €.

¿Y si el tipo es bajo, merece la pena mirarlo?

Depende del plazo. Con un 3 % anual a 10 años, la diferencia son 439 €; a 30 años, unos 5.270 €. Con tipos bajos el compuesto tarda más en despegar, pero el tiempo sigue haciendo su parte.

¿El interés compuesto también se aplica a lo que debo?

Sí, y ahí va en tu contra. En un préstamo el interés se calcula sobre el saldo pendiente, así que el coste crece igual que crecía tu ahorro. Se ve bien en el cuadro de amortización de una hipoteca: las primeras cuotas se van casi enteras en intereses.

Este post es informativo: explica cómo se calcula cada método y cómo leer la comparativa. Lo que sí puedes hacer ahora es poner tu capital, tu tipo y tu plazo en la calculadora y ver cuánto pesa cada uno en tu caso. Dos minutos, y la diferencia deja de ser una idea abstracta.

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